martes, 26 de enero de 2016

Ella tiene una sucia mente que me obsesiona

Ella debió haber sido un demonio
Caído de la luna,
Con su cuerpo cósmico entre mis uñas,
Ella tiene una manera de mentir
Adictiva,
Su carne entre mis dientes,
Ella debió haber sido un ángel arrastrándose de rodillas
En mi infierno;
sometida,
Nuestro encuentro sideral,
Y el roce insano de sus labios;
Ella tiene una sucia mente que me obsesiona

Nos vamos a violar disimuladamente;
Bajo árboles siameses,
Ardiendo en tabaco,
Te voy a morder las caderas
Y te voy a morder esos ojos de Otoño

Bailando entre cisnes diabólicos,
Refregándote en el barro;
Tu cabello tiene ahora el sabor ardiente de un sol,
Hay algo en tu mente que me distorsiona
Y me enferma,
Ella tiene olor a lluvia de verano,
Y fuma hojas de Otoño

Hay algo en los matices de su voz
Que me perturba,
Hay humo alrededor de su boca que quiero aspirar,

Tu mente me obsesiona,
La manera en que respiras,
La forma de tu cuello,

El miedo que intenta disimular
El narcicismo de su rostro,
Estás tan sucia que te voy a lamer,
Y te voy a tragar,
Y me voy drogar con tu alma,
Te voy a destripar de tanta ansiedad,

Te voy a morder esa lengua animal,
Me voy a comer tus pestañas,
Y te voy abrazar hasta quemarte todas las moléculas,
Soy una nueva mentira para ti. 

Sebastián Oyanedel Davison - Enero 2016






jueves, 14 de enero de 2016

Amante de Otoño

Maldíceme con palabras, gestos
Texturas, desbalances,
Maldíceme el sudor y la temperatura

Porque yo maldigo la forma en que pestañeas
Y los pensamientos obscenos que degradan mi dignidad;
Arrodillado ante el altar de tu ego,
Yo bendeciré tu arrogancia

Entre granizos de verano
Y un funeral de lunas mitómanas;
Tu cabello de canela
Y tu olor a hojas crujientes,
Una lengua de uva
Y labios esquizofrénicos;
Maldigo todo eso de ti
Y el sol que mordiste

Tus ojos de hierba;
Fumarte entera,
Quiero que invadas mi tiempo
Y mis lapsos de cordura,
Que no dejes ningún espacio libre…

Y yo lameré el sabor a lluvia que tiene tu cuello,
Maldíceme de la peor manera que se te ocurra,
Puede ser lo más sincero que llegue a escuchar

Estoy embrujado por ti y tu soledad,
Amante de Otoño;
Como una mordedura tántrica, vendímica, licántropa;
El veneno se está propagando por la columna;
No sería mala idea aplastarme los huesos,
Cuando se acerque
Y sienta su perfume de árboles ardientes,
Su boca de vino
Con sabor a humo,
Maldecirme hasta los átomos,
Y ver contigo el amanecer
Es tan insana esta sensación
Que el cerebro se me va a reventar


Me fumaría tus ojos de hierba
Y tu cabello de canela;
Escucharía fluir tu sangre,
Me siento atraído a tus demonios de Octubre,
Me siento atraído al brillo de tus dientes,
A tu sonrisa ambivalente,
Al calor de tu sombra,
Al tinto de tu boca,
Whisky, Vodka, música,
Pétalos de loto entre sus uñas,
Complétame,
Hazme sentir vivo;
Mordería tus brazos hasta entender la estructura de tus venas,
Y llévame a la lluvia de verano,
Al universo tuyo que escodes,
Esas galaxias que hay entre tus costillas
Mi sangre quiere arder junto a la tuya.

Sebastián Oyanedel Davison - Enero 2016 




jueves, 31 de diciembre de 2015

El caos puede ser un lugar agradable para vivir

Y esas polillas, lagartos y gusanos que tenía atascado en el esófago
Terminaron por comerse lo poco y nada de cordura que me quedaba;
Haciendo gárgaras con mis tejidos
                      
Sus ojos sepia
Como la lluvia de Otoño,
Me arden en la médula
como whisky envenenado

comerte el universo
que hay dentro de ti,
eso faltaría y aun no sería suficiente

Puedo respirar tu miedo
Rasguñándote los huesos,
Hay algo subliminal en tus palabras,
Algo enfermizo en el color de tu voz,
Algo tan pervertido en la simetría de tu rostro;
Haces de mi mente
Una orgía de vírgenes recién inmaculadas en castidad

Follarme las neuronas,
Eso fue lo más suave
Dentro de esta catatonia

Levántame del coma
Y vuelve ahogarme,
Dentro de ti,
De tus costillas,
De tu sangre,
De tu infamia,
De tu ego…

El caos puede ser un lugar agradable para vivir,
abre tu pecho;
hazme sentir en mi hogar,
Abre la boca….
Elévame…
Vamos a arrepentirnos de todo esto,
Pero esa es la idea.


Sebastián Oyanedel Davison - Diciembre 2015


sábado, 28 de noviembre de 2015

Durmiendo con serpientes

Destripado, con la piel muerta,
La mente desorbitada
Y el veneno en la carne

Despertando con el sol en tus ojos,
Observando tu mundo de mentiras divinas;
Escuchando tu lenguaje pervertido

Te abrazaría bajo una lluvia ácida
Mordiéndote los oídos,
Me arrastraría entremedio de tus costillas
y respiraría dentro de ti
hasta comerte todas las células

Nuestra soledad interior crece con más sabiduría
Para entender los caminos incorrectos
Que debemos seguir
Y tu soledad me ha desnudado;
Me ha completado,
Y llenado de significado

Ahora tu belleza es distinta,
Es nueva,
Distante,
Y cálidamente cruel

Por eso voy a masticar tu piel
Hasta sacártela
Y ver en que te has convertido

El veneno en la punta de tu lengua
Me va pudriendo lentamente
Alimentando mi soberbia,
Quiero abrazarte
Tan cerca de mi sangre fría

Estás ansiosa de cometer errores nuevos
Que te hagan sentir viva,
De todos los miedos que he sentido
Tu has sido el que me ha hecho sentir mejor

Y no vamos a desperdiciar esta sensación
De venas calientes,
De pechos abiertos
De dientes llenos de ansiedad,

Abrázame y tritúrame como una serpiente
Hasta dejarme sin aire
Esto podría ser una intrigante esquizofrenia.

Sebastián Oyanedel Davison - Noviembre 2015 






domingo, 22 de noviembre de 2015

La mentira más real

Tengo la sensación que tu alma hecha de hierba y mentiras
Quiere sentir más miedo del que ya tiene
y que los errores dispersos
que tienes pegados a la lengua,
no son lo suficiente para sentir más sabores

Cuando la serpiente nos sonría;
Creo que sería el momento ideal
Para despellejar y comernos su antigua piel
¿Estás de acuerdo conmigo?

Nuestras plegarias de infamia
A la prostituta de Dios
Nos han servido
Para alimentar el ego y la vergüenza

Si estás dispuesta a sentarte frente a una puesta de sol,
Y entumecerte de arrogancia,
Mi frío apego estaría más cerca de untarse
Entre tu carne

Eres la mentira más real y sincera que pueda escuchar;
Toda en tu magna complejidad,
Y es ése el espacio y detalle más ínfimo
que me completa
y me vuelve íntegro en las imperfecciones

si respiramos tan bien y puro;
algo estamos haciendo mal,
estás hecha de miedos inalcanzables
de los que me puedo alimentar,
nuestros rencores
son sólo una excusa

ven a sentarte a mi lado,
ese ardor comienza a incomodar…

Sebastián Oyanedel Davison - Noviembre 2015


jueves, 19 de noviembre de 2015

Observo cada uno de tus detalles

Te observo,
En cada una de las esquinas y terminaciones
Que hay en tu rostro,
Tus gestos diabólicos e insanos
La suciedad de tus palabras
El aliento lubricado y húmedo que tengo que respirar
para sentirme envenenado y en paz,
ese derrame entre las costillas,
ahí mareados en una hoguera de tabaco
pellizcándote los nervios

Tus venas como las ramas de un árbol pervertido;
Las hormigas mordiéndote la carne,
La sangre ya no es suficiente
Para controlar los escalofríos
Y no me oxigena el cerebro

Muéstrame los dientes,
Tengo fe en tu paranoia;
Cuando tus gusanos se coman mis costillas
Recién me habré dado cuenta…

No dejes de enfermarte
Tu mundo y el mío se conocen a través del miedo;
Tan cerca de mi ansiedad,
Tus cosquillas ásperas
Que me desequilibran la noción

Tengo mis labios empapados,
Y el infierno que hemos construido
Es el hogar al que tanto anhelamos llegar

Las abejas a las que hemos lamido
Nos echarán en cara un día de estos;
La prepotencia con la que nos hemos aborrecido,
Masticando sus alas,
Crujiendo el veneno,

Aquí; en coma…
Me siento feliz en esta incoherencia
Con la que practicamos y damos a luz
Nuestra vergüenza
Te deseo de una manera ninfómana
Y el diablo enjuagándose los dedos;
Construyendo su iglesia,
Besándonos los pies

¿Estamos dispuestos?
Te arrancaría las membranas
Hasta verte los huesos
Con hambre,
Con sed,
Con la desesperación necesaria
Que nos alimenta el morbo
Y nuestras mentiras elegantes

Todas las heridas hechas con sabiduría,
Pueden servir
Para este desbalance químico

Te observo,
En la simetría de tus arrugas,
En cada uno de tus trastornos
y como te obsesiona esta alegría

Estoy aquí para que me muerdas los ojos
Y sangres todo lo que tengas que sangrar
Para que te sientas bien,
El verano tiene lluvias que desconocemos;
Tu miedo es el que me mantiene corrompido
En este desequilibrio omnipresente y astral,
Ven a abrazar mi espacio incongruente
De besos herejes,
Desnudos siderales,
Lienzos pintados a rasguños,
Bocas siameses,
Lunas calientes,
Y animales sin celo….
Observo cada uno de tus detalles.

Sebastián Oyanedel Davison - Noviembre 2015





lunes, 19 de octubre de 2015

Caminando con tus demonios

Hemos perdido la cabeza más de una vez,
Nos hemos conocido por razones dementes
Y mis demonios están ansiosos
De poner a prueba tu inestabilidad

Bajo una lluvia de vino
Me aprietas como si me fuera a desmayar,
Ya me tienes las venas vacías,
Creo que el veneno que guardas dentro
Sólo quiere ser útil para alguien,
Y no hallaste nada mejor que comenzar
Desde mi espina dorsal
Mi cielo quiere caerse
Con tal de estar cerca de ti,
Me sonreíste como un ángel
Recién nacido del infierno
Preparado para hacerme trizas

¿Serías siamés conmigo?
Sólo para después sentir
El dolor inexplicable de despegarnos
Respiraría en tu cabello de hojas de otoño
Y te besaría los ojos

Mis demonios quieren conocerte
Y hacer un pacto
Venerar cada una de tus pesadillas
Compartir ese miedo que anhelas sentir
Y el que te mantiene viva,
Quieres estar aterrada
Y no sentirte más vacía,
Nunca más…

Podemos cultivar el odio más dulce
Si me rasguñas las pestañas,
Anoche soñé con peces y medusas
Entre ellos nadabas tú,
Sonriendo mientras te ahogabas
Y tu sonrisa era la de un ángel pervertido
Coqueteando mi ansiedad

Esto es desesperación y ambivalencia
Podríamos probar algo del veneno natural
Con el que nacemos

Llenar de sentido
Cada uno de tus silencios
Mirar tus ojos de sol
Y quemarme sin despegarme

Estamos llenos de dudas y vergüenza,
Nuestros piropos rencorosos
Como lobos aullando sin luna

Estoy aquí contigo en esta incertidumbre
Lamiendo las esquinas de tus hombros,
Sabes que si me llevas al cielo;
Nos echarán a patadas
Y eso es lo mejor de todo,
Ver cómo nos caemos
Y azotarnos contra el suelo,
De todos modos
Tus demonios me recibirán
Con los brazos abiertos
Para destruirme las neuronas,
No me importaría perder la cabeza otra vez…

Sebastián Oyanedel Davison - Octubre 2015