martes, 4 de febrero de 2014

Aquellas noches en las que hablábamos tratando de describir lo que podría ser amor

Esta incongruencia cósmica
en la eventual paradoja superficial
de una condolencia inverosímil y catatónica;
que produce la reacción arbitraria y omnipresente
de una serie de eventos químicos,
dentro de la carne y los fluidos;
la humedad de una boca áspera
entremedio de tanta nicotina inversa
y lívida

te abraso los conductos desdibujados
y crueles;
entre tanto labio narciso y disociativo

La soledad ninfómana; mordida e intermedia,
mentida, limpia e incrustada;
en algún océano arcano
entremedio de las entrañas y la soberbia

El vicio de los dientes,
altaneramente gustativa e indeseable adictiva;
la ambigüedad de tu saliva,
como en un cementerio de pestañas
con la diversidad dispersa adjudicada
en los parámetros tántricos
de cada rasguño líquido,
ínfimo e incorruptible
que desprende la egolatría
de la carne subversiva

Te chupo las venas en este cántaro de leche lunática;
como diabólicamente besándote en la mente,
desvirtuando las matemáticas de tus recuerdos
con la ecuación ginecológica
de lo insanamente impuro y masoquista

las cuchillas de tu garganta se vuelven mas tibias
cuando compartimos el aire
y lo insoluble

Esa violación escurridiza que le haces a mi mente
se torna mas tolerable
cuando repasamos las materias
decomo jugar con el veneno
y lo sensitivamente insolente
y descuartizado,

Y aunque fuese por tal efecto
de lo escudriñable y temporal;
del estado anémico en el que nos predisponemos
a exponer nuestra ansia,

Aun así; el vacío puede ser
una acción electiva
de lo que no alcanzamos a inventar

Y es tal la sensación caótica
de ese pequeño espacio de tu mente
al que abres para mí;
que la dicotomía ventrílocua
de un silencio clitoriano,
se desmenuza en partículas verbales
y membranas arbóreas
de cimientos boreales
en una superflua interpretación
gramática

Te amo con todas las venas de mi cuerpo;
con toda mi soledad
y todo mi miedo,
sin conjugar el sistema nervioso imparcial
en la sincronización andrógina
de este desbalance ambivalente

Tanto cigarro rancio
y café de madrugada,
olor a alcohol en los vasos;
piel apretada
y ventanas entre abiertas

Te aprieto la piel
y te beso los párpados,
hablar de la soledad que hay entre tú y yo;
lamiéndote las palabras

Tu corazón bombea diabólicamente
en una playa medieval;
como si tragáramos vidrio
ylo masticáramos con tanto placer
como el que nos provoca planear
la arquitectura de una mentira

Ese diablo sonrojado y sodomizado
en un aperitivo de carne mojada
y vendimia de sangre

Muéstrame las uñas y la dependencia;
tu ignorancia
y mi vergüenza

Ahí; arrodillada y expuesta
a lo que conocemos
y estudiamos como impulso endógeno
Y vertical

El miedo desnudo aquí;
en la felicidad,
… Tengo miedo de que tengas miedo,
al yo tener miedo de tu miedo …

Y sabría reconocer los gestos de tu miedo;
así como el sonido del humo
que botas de tu boca
cuando compartíamos los cigarros

Sabría reconocer también
el whisky que queda en tu boca;
así como aquellas noches en las que hablábamos,
tratando de describir lo que podría ser amor. 

Sebastian Oyanedel Davison - Febrero 2014



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