miércoles, 6 de enero de 2021

Espérame en el Metro - Poesía






Espérame en el Metro



Sentados en el piso del metro

o volteando la taza de café

sobre la cama;

de cualquier modo

el calor que me transmites

parece ser anormal




como en una cascada de cigarros

iluminando el contorno de tu cuerpo;


al lenguaje de tu sangre,




muerde mi lengua caliente

con el café sin azúcar,

con el whisky ahí en los muslos;

deletréame ese olor




enséñame

lo que significa la soledad




eres como la música de un bar;

entre copas ninfómanas,




esa lluvia de tabaco


en la que te como los labios,

es como tragarme tu mente 

con sus perversiones




espérame en el metro;

con tu sabor a lluvia




en ese estado demencial

de fluidos diabólicos,

siéntate sobre mí y descríbeme


tu humedad 




en el suelo a un costado de la cama;

en el país de tu carne

y nuestras mentiras sabrosas,




quiero que me abras la piel


como una serpiente




juguemos a la nostalgia,


descubramos lo solos que estamos.



Escrito por Sebastián Oyanedel Davison

Dormir Escuchándote - Poesía





Dormir Escuchándote



Aquí abrazados a la orilla del atardecer

en un beso parecido a la muerte;

atormentados de tanta incertidumbre,



mirándote,

sonriéndote,

desvelándome,

corrompiéndote.



Aquí abrazados de tanto miedo y placer;

quisiera que este momento no terminara nunca,

tú viéndome escribir

y yo mirándote de reojo.



Quiero agradecer cada minuto de tu respiración,

cada hermosa duda,

cada angustia en el pecho que me has regalado;

en este amor tan omnipresente y sagrado,

y todas las mentiras que hemos convertido en música.



Ahora ¿Cómo se supera esto?

deberíamos saberlo de alguna forma,

pareciera que volviese a ser un niño.



Quiero sólo comerme el olor de tu piel,

morderte las venas,

distorsionar tu dimensión,

y alterar nuestra cordura



¿Me invitas a ese lugar?

llévame a tu luna,

hazme incompleto;

quiero aprender de ti,



quiero dormir escuchándote,

y hacer de cuentas que esto no se termina,


¿Me acuestas?

tengo un par de palabras que quisiera decirte,

y sólo las insinuaré


Ese será nuestro lenguaje,

mi boca está hecha para la tuya

pero qué difícil es probarla.



Cada vez que estoy a solas contigo,

me siento

libre y confundido,

alegre y molesto,

infinitamente nervioso;

por eso quisiera que este momento no terminara,

este momento de locura,

aquí abrazados a la orilla de la cama.


Tú eres mi hogar,

mi amanecer,

mi sangre hirviendo,

mi descontrol,

y todo lo insano que pueda conocer.


Tu mirada dentro de mí,

la humedad de tu boca,

todo aquello

es parte de mi locura


¿Quieres ser parte de ella?


Escrito por Sebastián Oyanedel Davison

jueves, 31 de diciembre de 2020

Sus Ojos en Sepia - Poesía





Sus ojos en sepia


Y esas polillas, lagartos y gusanos que tenía atascado en el esófago

terminaron por comerse lo poco y nada de cordura que me quedaba;

haciendo gárgaras con mis tejidos.


Sus ojos en sepia

como la lluvia de otoño

me arden en la médula.



Quiero comerte el universo

que hay dentro de ti.


Puedo respirar tu miedo

rasguñándote los huesos,

hay algo subliminal en tus palabras,

algo enfermizo en el color de tu voz,

algo tan pervertido en la simetría de tu rostro;

haces de mi mente

una orgía de vírgenes. 


Follarme las neuronas,

eso fue lo más suave;

dentro de esta catatonia,


Levántame del coma

y vuelve ahogarme,

dentro de ti,

de tus costillas,

de tu sangre,

de tu infamia,

de tu ego.


El caos puede ser un lugar agradable para vivir,

abre tu pecho;

hazme sentir en mi hogar,

abre la boca;


elévame.


Vamos a arrepentirnos de todo esto.


Escrito por Sebastián Oyanedel Davison


sábado, 26 de diciembre de 2020

Ella me cuenta cosas morbosas - Poesía






Ella me cuenta cosas morbosas


Veo las serpientes arrastrándose por tu médula,
con mis paradigmas y analogías medievales;
puteríos de huesos y sangre,
escúpele a los dragones de mis siete mentes,
todos mis dientes que han pellizcado tus neuronas,

ya puedo saborear tu locura más espesa,
puedo comerme tu cabeza y tus religiones inconsecuentes.


Me tienes aquí adorando tu sarcasmo;
con las calaveras de tu cuello,

Shiva-Plutón-Hades,
Escorpio y abejas sumerias.

Eres la destrucción de mis sentidos
con estas mentiras excitantes que brotan
de los fluidos erógenos.


Contigo saboreo los pecados árabes
en esta alineación trimurti.


Contigo las matemáticas del mal
en proporción etérea
a raíz del caos.


Ella no tienes letras,
ella se expande y es absoluta en la decadencia,
ella mastica las hojas de la biblia,
ella me cuenta cosas morbosas,
con ella saboreo a Dios masturbándose,


con ella saboreo el suelo,
con ella conozco mi nombre,
con ella el amor es imperfecto,
los órganos incompletos,
tú eres mi astrología arcana,
mi ocultismo astral,
mi secreto druida,


tú haces disfuncional todas mis directrices lógicas,
tú haces que el universo tenga oxígeno,
tú me refriegas en un infierno ambulante
tu desincronizas todas mis frecuencias motoras.


Adéntrame desde el útero hasta otras vidas,
voy a envenenarme con todos tus universos dentro;
tenemos lunas que conocer
y lenguas que ahogar,
clítoris que humedecer,
maldiciones que vivir.

Ella tiene infiernos entre las costillas,
y contigo me voy a quemar
hasta que el polvo de tu cuerpo y el mío
se conviertan en nada.

Escrito por Sebastián Oyanedel Davison

lunes, 21 de diciembre de 2020

Te Lamería hasta las Palabras - Poesía

 





Te Lamería hasta las Palabras


Es tal el ardor de esta incongruencia cósmica
en la eventual paradoja superficial
de tal condolencia inverosímil, catatónica,
que produce aquella reacción arbitraria y omnipresente
en una serie de eventos químicos
dentro de la carne y los fluidos,
asimismo en la humedad de mi áspera boca;
entremedio de tanta nicotina inversa
y líbidamente ninfómana
que se me secaron hasta las mentiras,

entre tantos labios narcisos, 
me disocio para palpar aquella materia invisible
que expele el crúor de tu aliento
enviciado a tus dientes:
altaneros, indeseablemente adictivos
como en un cementerio de pestañas
entre tántricos extremos
con cada rasguño líquido
que desprende tu egolatría
de carne subversiva
como diabólicamente besándote la mente,
cada espacio insano,
impuro y masoquista

y si fuese por tal efecto
de lo escudriñable y atemporal;
de dicho estado anémico 
en el que nos predisponemos
a exponer nuestra ansia,
[¿o solo la mía?]
y es tal la sensación caótica
que provocas en mí,
que esta dicotomía medieval
de un silencio clitoriano,
me desmenuza y desmiembra 
cada cimiento boreal

¿Será acaso, entonces,
que te deseo con todas las venas de mi cuerpo?
con toda mi soledad
y todo mi miedo,

sin conjugar apenas todos mis nervios
en aquella sincronía andrógina
de este desbalance ambivalente.

Tanto cigarro rancio
y café de madrugada,
olor a alcohol en los vasos;
piel apretada
y ventanas manchadas.

Podría hasta lamerte las palabras,
aunque tragara vidrio (?) 
junto a ese diablo sonrojado y sodomizado
en un aperitivo de mi carne mojada
para tu vendimia de sangre.

Mastícame las uñas 
y evidencia lo ignorante que soy;
hazme sentir vergüenza

¿sabría acaso reconocer,
el whisky que hay en tu boca?


Escrito por Sebastián Oyanedel Davison


martes, 15 de diciembre de 2020

Labios Subliminales - Poesía

 



Labios Subliminales 


Es gracioso darme cuenta
que de vez en cuando
se me olvida que existes,

con ese beso
de otoño diabólico
e imágenes aberrantes,
de soberbia,
de subtexto,
de mirada depravada
y labios subliminales

¿Te acordarás de mí?
te espero en el hotel Crillón,
con tres balas en el brazo,
no recuerdo el sabor de tu sangre;
ni como bombea tu corazón,
quizá nunca lleguemos
a amarnos tanto
como para morir juntos,

“ Mi vida ha sido capricho, impulso, pasión, anhelo de la soledad, 
mofa de las cosas de este mundo; un honesto deseo de futuro … ”

¿y tú? Guy de Vere
¿no tienes lágrimas?
¿por qué morimos tan jóvenes, Lenore?

Te espero en el hotel Crillón
para mostrarte mi sangre

¿te acuerdas de la forma en que respiraba?
con mis dedos en tu boca,

no quiero que quemes mi corazón
en el corazón del escorpión;
esa estrella plutónica
bombeando veneno
entre tejidos cardíacos
y un mantra antariano,

mi ansiedad de verte dormir
debajo de mi cuello...

Nuestros cadáveres están listos
para ser maquillados por el amor
con los delicados dedos
de Ulalume.

“ .. Ella ha visto que las lágrimas no se secan,
aquellas mejillas donde los gusanos nunca mueren ..”

y seremos vestidos
con nuestra mejor tenida
para lucir en la carroza
con la sonrisa que tanto forzamos en vida.

¿De esa manera me recordarás?
con la sonrisa debajo de tus dedos,

nunca conocimos lo que era la humildad
y ahora me resulta tan gracioso
darme cuenta
que de vez en cuando
se me olvida que existes;
después de haber besado tanto
esos labios subliminales.

Escrito por Sebastián Oyanedel Davison


domingo, 13 de diciembre de 2020

Ansío - Poesía

 



Ansío

En una orgía de vírgenes
catatónicamente ambigua;
reconozco tus labios indecentes, rancios y mordidos,
como metidos por ahí entre las vísceras
Soy la carne dentro de tu piel,
y los lagrimales que refriegas

Diáfano rostro inconcluso
de pura soberbia,
con un dragón fumando a mi lado

Eso es lo que tengo metido dentro de las costillas:
un coro de lobos narcisos,
impíos y sexuales
¿Te beso los dedos?
quiero que sientas la temperatura y la humedad
que puede alcanzar mi soledad
a ver si esa necesidad de falsedad
que tenemos incrustada en la boca
nos la pudiéramos lamer

¿Me puedo sentar a los pies de la cama?
quiero ver las arrugas que tienen
las esquinas de tus pómulos

Un mar de dientes quebrados
es lo que tengo en la garganta,
un violín desafinado, descuartizado
mutilado, violado, desangrado, vomitado,
intoxicado, enterrado, desenterrado, escupido,
afeitado, rasurado, eyaculado, inseminado, incinerado,
reventado, adormecido, acariciado,
el contacto de una mente y otra …

¿Cuál será la forma que torna una lágrima cuando
se revienta en el suelo?
Podría lamer cada movimiento que efectúa tu boca
al sonreír
pero la soledad nos ha vuelto tan reales,

Acuéstame entre tus piernas
y léeme alguno de los versículos
de la biblia de nuestras mentiras,
los protocolos de la hipocresía;

Ansío
las pinturas que tienen tus ojos,
la música que tiene tu mente,
el caos que hay dentro de tu cuerpo;
todo eso ansío.

Escrito por Sebastián Oyanedel Davison